sábado, 19 de diciembre de 2009

Capítulo 4 - Gustos

Yo, Ramón Jiménez Verdejo me reservo todos los derechos de autor de la obra que expongo a continuación.

-¿Alexandre Botenhauer? - Preguntó el médico tranquilamente. - Tu madre está bien, sólo ha sido un golpe que no le permitirá andar correctamente en unos meses, pero nada que no se supere con unas medicinas, reposo, y mucho cariño.
El niño asintió y el doctor volvió a salir de la estancia.
-¿Qué le ha pasado a tu madre? - Dijo Alba con confianza.
-Un coche.
-¿La pilló un coche?
Alexandre volvió a asentir.
-Vaya, qué mala suerte... A mi perro también lo pilló un coche una vez, pero él se fue...
El niño parecía no prestar atención, pero en realidad analizaba cada palabra con minucioso cuidado. Se giró hacia la niña con intención de hablar cuando el doctor salió por la puerta de nuevo, esta vez sin su atuendo de trabajo. Se colocó un sombrero, miró a Alexandre, se encendió un cigarrillo tranquilo (aparentemente su manera de hacer las cosas), y dijo:
-Puedes irte a casa- Se acercó a él, metió su mano en un bolsillo y extendió su mano sobre la del pequeño - Toma, las cogimos del bolso de tu madre.
Alexandre abrió la mano y recibió las llaves de su casa.
El médico le dio una calada al cigarro mientras seguía en frente de Alexandre y preguntó:
-¿No te vas?
Alexandre negó con la cabeza.
-Está bien, mañana llevaremos a tu madre a casa, ahora está dormida, buenas noches.
El hombre se marchó echándole una bocanada de humo a Alexandre, éste puso cara de desagrado y la niña preguntó animadamente:
-¿No te gusta el humo del tabaco? Es el mismo que echamos cuando hace frío, solo que lo puedes echar aunque no haga frío, es divertido, cuando sea mayor fumaré para echar humo en verano.
Alexandre negó lentamente.
-Pues vaya... Y, oye... ¿Qué te gusta? - Preguntó curiosamente Alba.
Alexandre se encogió de hombros e hizo ademán de ignorancia.
-¿Te gusta el cole?
Alexandre asintió.
-¿Te gusta viajar?
El niño se encogió de hombros.
-¿Nunca has viajado?
Negó con la cabeza.
-¿Te gusta ir a la iglesia?
Alexandre se quedó callado, mirando fijamente al suelo...
-¿Te gusto yo?

Agradecimientos: A Ferri, un abrazo.

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